







Se trata de una antigua vaquería, establecimiento abundante en el Madrid de la primera mitad del siglo XX, cuando la leche se compraba fresca en sitios como este y no en tetrabriks.
Es un edificio de gran calidad compositiva en el que destacan elementos como la forja de los balcones o las ricas texturas en ladrillo.
Las dos figuras femeninas, que aluden a la vieja función del edificio, son de cerámica polícroma y fueron realizadas en la Escuela de Cerámica de Madrid.
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El diseño de este edificio está fuertemente influido por la arquitectura centroeuropea de la época y, más concretamente, la holandesa.
Por influencia de movimientos como De Stijl y arquitectos como Adolf Loos, la arquitectura holandesa de los años 20 y 30 del siglo XX simplifica sus formas y reduce el ornamento hasta hacerlo casi testimonial.
Sus fachadas son sobrias y funcionales, de planteamientos mucho más racionalistas y en las que sobre todo se emplea el ladrillo.
Es un ladrillo además recocido, de inconfundible tono oscuro y que suele combinarse con partes enfoscadas para ganar plasticidad en las fachadas.
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Este protagonismo del ladrillo le venía como anillo al dedo a una ciudad como Madrid, ladrillera por tradición y por necesidad.
Le pasa lo mismo que a Holanda, que le resulta muy difícil conseguir piedra para sus edificios; ha de ser traída desde lejos, lo que la encarece bastante.
Pese a todo, holandeses y madrileños hemos hecho de la necesidad virtud y nos hemos convertido en artistas del ladrillo. Sólo hay que visitar Amsterdam para darse cuenta; o admirar las filigranas del neomudéjar madrileño.
Por eso, los experimentos que, desde los años del Art Nouveau, llevaban haciendo los holandeses con las posibilidades expresivas y estructurales del ladrillo calaron muy bien en Madrid.
Como consencuencia, en los años del art decó (1925-1935 aprox), el ladrillo volvió a utilizarse en Madrid con un gran refinamiento, lo que puede comprobarse en los elaborados frisos, rebordes y cornisas de este edificio.
No es el único ejemplo que veremos en Madrid de este tipo de art decó a la holandesa.
3 comentarios:
Me gustaría aclarar (queda confuso en el texto) que Adolf Loos era Austriaco.
Me parece muy positivo que empecemos a valorar nuestra herencia arquitectonica, reflexionar sobre el pasado.
Me pasaré a ver el edificio!
Gracias por tu post, Daniel. Y por la aclaración ;)
Y yo que paso a menudo por ahí y no había reparado en el edificio... muchas gracias por esta entrada. Creo que he visto algún que otro edificio Art Decó por Tetuán, aunque pocos hay...
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