Madrid Art Decó en Facebook

domingo, 23 de abril de 2017

Gran Vía 67


















Edificio de viviendas y oficinas que don Hilario Ruiz encargó en 1930 al arquitecto Plácido Francés Mexía.
Las obras comenzaron en 1931 y finalizaron el año siguiente, 1932.
Además de a Gran Vía, el edificio presenta también fachada a las calles de la Flor Baja y Doctor Carracido.

El edificio, de volumen contundente y líneas racionalistas sin apenas decoración, acentúa su verticalidad mediante pilastras corridas a todo lo largo de la fachada. Interesante el diseño de las ménsulas o jabalcones de hormigón moldeado que sustentan el voladizo de la primera planta.
Las rejas de balcones y antepechos de ventanas aparecen decoradas con motivos geométricos típicamente art decó.
El proyecto sufrió algunos cambios durante la obra, el más significativo fue el añadido de un torreón de remate junto al edificio contiguo, que complementa al del chaflán y que compone bien la fachada. 
Abajo, los alzados originales del arquitecto.


(Eng.)
The project was commissioned by Hilario Ruiz to architect Plácido Francés Mexía in 1930. 
Construction began in 1931 and ended the following year, 1932. 

The use of classical decoration was avoided, except for some details such as the cast concrete knee braces supporting the first floor's balcony and the balcony itself. 
Window and balcony railings show a geometric design with a distinctive art deco flavor. 
Also, the long pilasters going over the façades mark the building's verticality.
The building has a forceful volumetry and a clever composition.
The project underwent some changes under construction, the most significant being the addition of a turret beside the adjacent building, which matches the one on the chamfered corner, and enhances the composition of the façade.

(Bibliografía: 'La Gran Vía de Madrid', editado por el Ayto. de Madrid para celebrar los 100 años de la apertura de la calle, Colección Libros Patrimonio, 2010).

jueves, 23 de marzo de 2017

Mantequería San Francisco


















En Bailén, 49.
Abierta en 1930, hoy aparece cerrada y a la venta, como se aprecia en la foto de abajo.
La joya de este viejo comercio es la bellísima tipografía del rótulo (de bronce sobre cristal), con un inconfundible diseño art decó.
Como ya ha ocurrido tantas veces, el rótulo seguramente desaparecerá, pero por lo menos aquí queda registrado fotográficamente.

sábado, 4 de febrero de 2017

Antiguo Banco Vitalicio

















En Alcalá, 21 con fachada a calle Virgen de los Peligros.

Arquitecto: Lluís Bonet.

Fecha de construcción: 1933-36.

Edificio en esquina que Lluís Bonet resuelve combinando la solución de rascacielos escalonado y un contundente carácter monumentalista, buscando representatividad urbana.
No fue la única obra que este arquitecto catalán (titulado en 1918 en la Escuela de Arquitectura de Barcelona) realizó para el Banco Vitalicio: a partir de 1930 el banco se convirtió en su mejor cliente, encargándole una serie de edificios: la sede de la entidad en Valencia, la de Tarragona, la de Barcelona y esta de Madrid.
Pero sin duda la obra más interesante que realiza para ellos es el pabellón para la Exposición Internacional de Barcelona, con un diseño caprichoso y exótico, una especie de pagoda tiki con decoración tropical y una aguja central rematada por una estrella.



















El pabellón del Banco Vitalicio en la Expo de Barcelona.

martes, 24 de enero de 2017

Piscina Stella

















La entrada está en el nº 231 de la calle de Arturo Soria, situándose el recinto, definido por ese aire de club náutico de secano, en una suave ladera sobre la M.30.

Su arquitecto fue Fermín Moscoso del Prado, según proyecto con fecha de 1945.
La construcción finalizó en 1947. En 1952 se realizó una ampliación de la terraza a cargo de los arquitectos José Antonio Corrales y Luis Gutiérrez Soto, añadiendo la magnífica pérgola y un muro calado con un bonito diseño geométrico.

Es curioso que Luis G. Soto interviniera en este edificio, que tanto debe en lo formal a su piscina La Isla y que se relaciona también con otras obras parecidas realizadas en los años 30 en Madrid, como el complejo recreativo Playa de Madrid, de Manuel Muñoz Monasterio.

En este artículo publicado en 2010 en El País se relata con jugoso detalle lo que la piscina Stella, influida quizá por su diseño, significó para la ciudad.

Cerrada desde hace años, su futuro se presenta incierto aunque en principio esté protegida.
Es uno de los edificios históricos mejor conservados de la Ciudad Lineal y, desaparecida la piscina La Isla (que se planteó reconstruir para el proyecto Madrid Río pero que finalmente se desestimó), queda hoy como el máximo exponente de la corriente de arquitectura naval que floreció en los años 1930.