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martes, 13 de julio de 2010

Gran Vía 52















En 1928, Fernando Mª de Vidales encarga al arquitecto vasco Luis Díaz Tolosana el proyecto de un edificio de viviendas de alquiler.
Finalizado en 1931, es uno de los edificios de Gran Vía más plenamente art decó, dentro de una clave internacional del estilo.

La obra, articulada en torno a dos patios interiores, constituye un raro ejemplo en Madrid de art decó inspirado formal y decorativamente en culturas antiguas, concretamente la egipcia, tan de moda en los años 20 y 30 del siglo XX tras el fantástico descubrimiento de Howard Carter y Lord Carnavon.
El edificio, de hecho, recuerda en su silueta a los pilonos de templos egipcios como los de Karnak, y los capiteles que flanquean la entrada lo componen estilizadas flores de loto.
Un curioso pastiche estilístico que no se proyecta con la suficiente fuerza a la calle, limitado por la pequeña escala del edificio.

La fachada combina materiales diversos: ladrillo visto, piedra artificial y antepechos metálicos.
El uso residencial del edificio se alteraría años después con la instalación en el mismo del Hostal Gredos. De la decoración interior, inspirada también en el arte egipcio, no queda nada.

Actualmente es la sede de los juzgados de lo contencioso-administrativo y de 1ª instancia.

4 comentarios:

jesuscora dijo...

Cada vez que paso por delante de este edificio, andando o en el autobús 46, me quedo mirándolo. Me encanta.
Es una pena que para el proyecto Gran Vía, 48 no se hayan inspirado en este y otros edificios de la Gran Vía y del Art Déco internacional. Creo que se podría aunar originalidad y respeto al entorno arquitectónico, pero, claro, para eso hace falta voluntad.

D.P. dijo...

Ajetreada vida la de ese solar.

Ya podía haberla sufrido el de al lado, con uno de los edificios más irrelevantes arquitectónicamente de la Gran Vía y que, sin embargo, sigue en pie.

Lo verdaderamente lamentable aquí, en el nº 48, fue el primer derribo, el que sustituyó el edificio del Cine Actualidades por el del Banco Atlántico, en los años 60.

El del cine Actualidades era uno de los edificios más bonitos e interesantes del tercer tramo, un soberbio ejemplo de arquitectura holandesa interpretada a la española.

Demolido ese, ya todo está perdido.
No soy muy amigo de pastiches, la idea de levantar algo neo-art decó para armonizar con el resto de edificios de la calle es una idea cargada de buena intención, pero hay que dejar que cada tiempo exprese su arquitectura.

Lo que ocurre en Gran Vía es que no hay un plan integral para la calle, no hay estándares de calidad dictados por el ayuntamiento en un entorno tan especial, y por eso se puede levantar, como de hecho se acaba levantando, cualquier bodrio.

Como el "nuevo" teatro Fontalba: la cosa más hortera y fea que se ha construido en Gran Vía.

Hasta la fecha...

Tomas dijo...

Por cierto, el arquitecto de este edificio también diseñó el conjunto de edificios art-deó de la Plaza de las Cortes y Marqués de Cubas, que también aparecen en este blog. Y yo también opino que en el solar del banco atlántico deberían reproducir la fachada del edificio derribado, adecuando el interior a los nuevos usos. Lo que sería un pastiche es construir un edificio completamente moderno en ese entrono. Algo así ha ocurrido en la calle Cervantes de Madrid, en pleno barrio de Las Letras, y es un horror

D.P. dijo...

Lo sé, descubrí el dato en una vieja publicación de la CAM, "Madrid, de corte a metrópoli".
Tengo aún pendiente introducirlo en las entradas de esos edificios.

En cuanto al nuevo edificio de Gran Vía, a los románticos sin remedio nos habría gustado que, en efecto, se reconstruyera la vieja sede del cine Actualidades... Pero ya sabes cómo son las ciudades: renovarse o morir.
Por otro lado, si existe algo poco romántico, es una inmobiliaria.
Ahora lo importante es que lo rematen de una vez.
El hueco del solar vacío es como la cavidad de un caries en la dentadura de la calle.

Saludos!