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lunes, 21 de julio de 2008

sábado, 19 de julio de 2008

Teatro Pavón















Uno de los primeros edificios plenamente art decó de Madrid, construido entre 1924-25 según planos de Teodoro Anasagasti.
Este arquitecto vasco se especializó en salas de cine y teatro, de las que sólo en Madrid construyó un buen puñado: el Real Cinema, el Monumental, el cine Fuencarral o el desaparecido Teatro Martín, entre otros.
Pues bien, al señor Anasagasti parece afectarle una extraña maldición respecto a sus cines y teatros: los que no fueron derribados han sido radicalmente modificados hasta hacerlos casi irreconocibles.
El Teatro Pavón no es una excepción. En el año 53, y de la mano del arquitecto José Antonio Corrales, sufrió una desafortunada reforma que arrasó su característica decoración exterior, cubriendo la fachada con un feo revoco de cemento gris que ha lucido durante años.
Poco después, ya en los 60, le dieron el tiro de gracia al eliminar la torre del reloj en la esquina, lo que dejó a la fachada mocha de su elemento más distintivo, precisamente concebido para marcar la presencia del edificio.
El torreón, por suerte, fue reconstruido en la reciente restauración integral del edificio, una ambiciosa reforma que pretendió devolverle todo su antiguo esplendor. Dirigida por Ignacio de las Casas Gómez, recuperó todos los elementos originales que pudo (esgrafiado, dibujos, barandillas, etc), actualizando además el edificio en cuanto a medidas contra incendios.
Desde 2002, y debido a las obras en su sede del Teatro de la Comedia, el Pavón acoge provisionalmente los montajes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

domingo, 13 de julio de 2008

Embajadores 66





Aunque el uso de los colores en este edificio es típicamente art decó, en él se aprecia claramente la tendencia que se va imponiendo en la arquitectura de los años 30.
Al igual que ocurre en Bravo Murillo 371 (por poner otro ejemplo representativo), la decoración desaparece de las fachadas (salvo algún detalle residual) y se concentra en los espacios comunes nobles: la entrada y el zaguán.
Así, junto a una fachada de planteamientos cada vez más racionalistas, por influencia de la arquitectura que se hacía en Centroeuropa, conviven -y perviven- restos de la gloria de este estilo decorativo en la todavía elaborada forja de las puertas y en la decoración interior de los portales, con sus característicos frisos de molduras.
El de este edificio (v. post anterior) sirve de perfecto ejemplo.

sábado, 12 de julio de 2008

jueves, 10 de julio de 2008

Embajadores 65




Construido entre 1935 y 1940, es uno de los muchos edificios en Madrid que vieron sus obras interrumpidas por la guerra y reanudadas después.
Fue proyectado por Jesús Carrasco-Muñoz Pérez de la Isla, hijo del también arquitecto Jesús Carrasco-Muñoz y Encina.
Mientras que la de obra del padre fue mucho más ecléctica (incluyendo un largo coqueteo con el art decó), el hijo sin embargo se sentía más cómodo empleando los códigos estéticos de vanguardia que predicaba el GATEPAC.

El elemento más interesante es el afilado prisma de la esquina que hace las veces de mirador, con una fuerte inspiración de la Bauhaus especialmente patente en el diseño de los antepechos. Afortunadamente se conserva intacto.
La puerta original, en cambio, ha sido sustituida por una de esas nuevas que se repiten en serie por todo Madrid y en la que no faltan los detallitos de latón dorado.

Este edificio forma parte también del numeroso grupo que se benefició de la Ley Salmón de 1935, conocida así por el ministro de trabajo de la CEDA que la promulgó.

Nacida oficialmente como Ley de la Previsión contra el Paro, se propuso mitigar el elevado desempleo obrero mediante la construcción de viviendas para la clase media, financiadas con dinero público y con un precio de alquiler que no podía superar las 250 pesetas mensuales.
Los efectos de la ley se notaron mucho más en las grandes ciudades -Madrid y Barcelona principalmente- que en las pequeñas capitales de provincia.
La mayor parte de las viviendas acogidas a esta ley se diseñaron con un lenguaje moderno, lo que contribuyó decididamente a la difusión de la nueva arquitectura.

Autoridades franquistas como el ministro falangista de trabajo José Antonio Girón de Velasco miraron esta ley con admiración. Hasta el punto de firmar una orden, el 27 de noviembre de 1941, que obligaba a los propietarios de inmuebles acogidos a ella a colocar en su fachada una placa.
Grabada en bisel y en tipo de letra española, debía mostrar el siguiente texto:
'Ministerio de Trabajo. Esta casa está acogida a los beneficios de la Ley del Paro del 25 de junio de 1935'
Se deduce por tanto que la placa sobre la puerta de este edificio, que responde a esas características, fue añadida a partir de la entrada en vigor de la orden.