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viernes, 13 de junio de 2008

Facultad de Filosofía y Letras (bar)







“El ambiente, unos meses antes de ir allí nosotros, era un campo de trigo. Sí, era un campo de trigo, acostado suavemente ante los montes de Guadarrama. En poco tiempo surgió la Facultad nueva, con su arquitectura tumbada (Luisa Catarla dice que da lo mismo mirar su fotografía patas arriba que al derecho, lo que me parece exagerar su reversibilidad), y sus ventanales generosos, y sus pasarelas de barco nuevo y blanco. Iban surgiendo los árboles tiernos, los caminos, cada revuelta a la caza de su sorpresa. Dentro, en la casa, había un piso de cada color. Piso rosa, piso verde, piso azul. Y una terraza, y ascensores, y un bar… El bar era la antítesis y el complemento de la terraza, ancho mirador hacia los montes, donde se paseaba sin apuro las mañanas iniciales de la primavera.”

Alonso Zamora Vicente, "Ciudad Universitaria", 1935.

Ese bar, entonces y ahora, se sitúa en la planta baja del edificio, con salida al jardín y orientación a mediodía.
Gracias a la cristalera que suple una de las paredes, la frondosa vegetación hace las veces de relajante telón de fondo.
Las amplias ventanas permiten la entrada además de abundante luz y aire fresco.
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La naturaleza se integraba así, como un elemento más, en la vida de los estudiantes. Y con ella la idea de "campus", importada de América, algo hasta entonces insólito en Madrid, donde los estudiantes se apiñaban en vetustos caserones dispersos por su apretado centro histórico.
Precisamente para paliar esta situación el rey Alfonso XIII tuvo un sueño, y fue el de una "Nueva Atenas" del saber y el conocimiento en las afueras de la capital, en terrenos de propiedad real cedidos por él.
Esa "Nueva Atenas" es lo que hoy conocemos como Ciudad Universitaria.
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El rey hizo de ese sueño un empeño personal durante los últimos años de su reinado. Quería para Madrid un campus desahogado, representativo y digno, donde se concentraran las diversas facultades entre jardines e instalaciones deportivas para oxigenar la mente después del duro esfuerzo intelectual, para despejarse y fortalecerse entre pruebas y exámenes con ejercicio físico.
Es decir, llevar a la práctica la sabia máxima de mens sana in corpore sano.
Este concepto tan americano, por dinámico y sport, de lo que debía ser la vida académica fue el que finalmente se adoptó, tras el intenso world tour de un equipo de intelectuales españoles por las principales universidades de Norteamérica y Europa en busca del modelo ideal para nuestra Ciudad Universitaria.
El resultado de este periplo fue mixto. En lo formal la influencia de la Bauhaus y su funcionalismo estructural y utilitario es obvia; esta facultad es un ejemplo evidente.
También en lo intelectual triunfaría el espíritu de las universidades europeas, especialmente las alemanas; para la distribución orgánica del conjunto, sin embargo, se impondría el esquema de los campus americanos.
El de Berkeley en concreto sirvió de inspiración para esta facultad.
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Por último decir que, junto al Museo Chicote de la Gran Vía, este de la Facultad de Filosofía y Letras, y aun a falta del mobiliario original, permanece como uno de los bares más genuinamente art decó de Madrid.

martes, 10 de junio de 2008

Facultad de Filosofía y Letras (interior)
































Como parte del programa de actos conmemorativos del 75 aniversario de su construcción, en enero de 2008 se celebró una serie de debates y conferencias en la misma facultad.
De lo que significó en su momento el edificio como propuesta estética de vanguardia, de la modernidad de sus espacios, de la vidriera art decó y del mobiliario hablaron, entre otros, Valeriano Bozal, ex director del Patronato del Reina Sofía y profesor mío en la universidad.

En 2009, gracias a este blog, se pusieron en contacto conmigo los que habían sido comisarios de la exposición en el Conde-Duque, Juan Antonio González Cárceles, profesor titular del Departamento de Estructuras de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, y Santiago López-Ríos, vicedecano de actividades culturales de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid.

Amablemente, me invitaron a visitar la facultad para ver y fotografiar la reconstrucción de la vidriera art decó del vestíbulo, ya finalizada.
En esta visita me acompañó Santiago, que hizo de inmejorable anfitrión y me regaló el volumen editado con motivo de la mencionada exposición.
Santiago, un enamorado incondicional del edificio, me contó que, además de la impresionante vidriera, recreada fielmente y que ahora luce en todo su esplendor, se habían restituido otros elementos originales del edificio como los apliques luminosos de las paredes.

En nuestro recorrido pudimos comprobar cómo se habían realizado unas feas obras de mantenimiento dentro del edificio, horadando techos en los pasillos para dejar al descubierto unas cañerías.
Santiago, sin ocultar su disgusto, me comentó que está luchando para obtener la categoría de monumento nacional para este valiosísimo edificio, con el fin de evitar desaguisados así. Entre sus planes, además, contempla la posibilidad de que se puedan realizar en el futuro visitas guiadas al interior del mismo.

sábado, 7 de junio de 2008

Hexágonos y octógonos
















Basado principalmente en la geometría, el art decó rebasó pronto las formas básicas del cubo, el triángulo o la esfera para explorar y recurrir a otras más complejas como los hexágonos y los octógonos.
La geometría y la simetría imperaban en todo lo que era susceptible de ser diseñado y, dentro de esta euforia geométrica, el hexágono y especialmente el octógono fueron de las figuras más utilizadas.

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La tendencia a usar octógonos culmina en Madrid con el diseño en planta ochavada del desaparecido Mercado de Olavide (abajo), obra de Francisco Javier Ferrero Llusiá, brillante arquitecto municipal en los años de la IIª República.
A él se debe también el que quizá sea el único edificio de aquella década que se puede calificar de estrictamente racionalista, el Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi, a punto de ser radicalmente transformado en una espectacular operación urbanística.