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sábado, 19 de diciembre de 2015

Interior antiguo Banco Zaragozano


La antigua sede del Banco Zaragozano, en Alcalá 10 (posteriormente Santander Central Hispano) es uno de los edificios afectados en la controvertida reforma de la Operación Canalejas. Como todas las demás construcciones implicadas, ha visto demolido su interior, del que se desmontaron las piezas consideradas más valiosas. En este caso particular, las soberbias rejas de la entrada y el vestíbulo y la magnífica vidriera de diseño geométrico que cubría el patio de operaciones.

Son solo algunas de las más de 16 mil piezas que han salvado la compañía promotora, OHL, y el estudio Lamela de arquitectura, En muchos casos obligados al estar protegidas, en otros por iniciativa propia, lo que les ha llevado a incluir otros elementos que han juzgado dignos de ser conservados por su valor artístico. La intención es restaurarlos y reincorporarlos a la nueva construcción.

Hasta ese momento, las piezas se hallan almacenadas en una gran nave en las afueras de Madrid, en Azuqueca de Henares, donde se las ha sometido a una minuciosa restauración por un equipo de especialistas. De la restauración de la vidriera del banco, por ejemplo, se ha encargado la empresa Artevisa.

Las piezas, ya restauradas, se integrarán al interior del edificio reconstruido. El interior probablemente no recupere su aspecto original, aunque sí sería deseable que se replicaran los espacios de mayor relieve. Según el proyecto, Alcalá 10 servirá de entrada a un centro comercial, con lo que reproducir el antiguo lobby del banco así como el antiguo patio de operaciones con su vidriera lo dotaría de un acceso especialmente noble y singular.

El edificio fue proyectado en 1936 por el arquitecto Roberto J. Ochoa y comenzó a construirse ese mismo año. Interrumpidas las obras por la Guerra Civil, se reanudaron en 1941 (año en el que fueron realizadas las rejas), finalizando en 1944.
El edificio retomó el lenguaje art decó con que había sido planeado, ya que la nueva arquitectura neoherreriana que propulsó la dictadura todavía no había desarrollado su código de estilo: habría que esperar todavía unos años, a la construcción del Ministerio del_Aire en la plaza de la Moncloa por Luis Gutiérrez Soto, para que se trazaran las líneas maestras de esa 'arquitectura nacional'. Pero antes, durante unos años, no hubo directrices oficiales, con lo que el Madrid de posguerra se reconstruía siguiendo pautas anteriores al conflicto, tanto racionalistas como art decó, lo que puede comprobarse en edificios de Reina Victoria o en la misma Gran Vía, como fue el caso de la reconstrucción del nº 60.

En torno a toda la Operación Canalejas ha habido una gran polémica, pero podría haber sido mucho peor. En el caso que nos ocupa, al menos se han conservado los elementos más importantes.
De haber ocurrido esta operación urbanística hace escasamente 20 años, no se habría tenido la misma consideración: el art decó entonces no tenía el mismo reconocimiento, especialmente en este país. Lo más seguro es que hubieran arrasado con todo.
Afortunadamente, en estos últimos años han crecido el conocimiento y la apreciación de este estilo. El art decó no deja de revalorizarse y cuenta con un enorme carisma, con lo que conservar los elementos del antiguo banco ha sido una sabia decisión por parte de los responsables de la Operación Canalejas, que sin duda no ignoran lo que suponen de valor añadido. Solo queda confiar en que las distintas piezas se restituyan con buen criterio.

Por último, mis más sinceras gracias a Amparo Berlinches por facilitarme las fotos del interior del edificio.

El artesano metalista muestra una de las rejas del banco a un grupo de periodistas. En su proceso de restauración se han suprimido capas de pintura y barnices añadidas con el tiempo (Foto suministrada por OHL).